viernes, 23 de diciembre de 2011

LA “UTILIDAD" DE CRISTO



El matrimonio cristiano no es complicado. Se trata de dos personas que, conociendo a Dios, se alían para hacer su Santa Voluntad, en el convencimiento que, de hacerlo, serán los receptores de grandes y hermosas bendiciones, y unos hijos que los honrarán y serán también bendecidos por Dios. (Efesios 5:1). Es un pacto entre tres.

Las veleidades que como seres humanos puedan sufrir, son pecados que tienen su arrepentimiento, confesión y perdón, pero han sido pecados y no otra cosa. Tratar de calificarlos de faltas, errores, y multitud de otras formas de minimizarlos, no quita la realidad de que esas caídas son exactamente, pecado.

A los que han caído, hay que decirles, si ellos no lo reconocen, que eso es pecado con toda su gravedad, pero confesado y en arrepentimiento total, es arrojado por Dios al abismo de donde no saldrá jamás para acusarte. Has sido ya perdonado. No te acuses tú; por que Dios, ya no te acusa.

¿Qué te creías? No eres más que un ser humano sujeto a estas caídas y veleidades. Jesús no murió (permítaseme esta licencia humorística) por que tú te metes un dedo en la nariz, o porque emitiste una ventosidad inadecuada en sitio inadecuado. No amigo mío; para eso no murió Cristo. Por lo que se entregó a la muerte fue por algo muy perverso, e irresoluble para la capacidad del hombre,

Jesús murió por todos los pecados del mundo que cuanto más grandes, más justificaban tal sacrificio y tal esfuerzo de Dios.  Esfuérzate tú y sé valiente para cumplir las directivas de Dios, y todo te irá bien. Por otra parte, tengamos lástima por los que se creen perfectos, porque están equivocados. Porque si son perfectos ¿para qué la cruz? ¿Solo para otros que no se salvarán?

Tal vez estabas tan ufano con tu justicia y tu buen hacer, que pensabas que cuando Cristo vivió murió y resucitó por ti, había terminado la función. Ya lo demás estaba en tu mano, en tus fuerzas, y en tu voluntad, y no es así.

La santificación diaria, que no es un mero beaterio, sino una actitud y conducta seria y esforzada, es también vulnerable por parte del enemigo de la verdad. Todos somos vulnerables y nadie se fíe de sí mismo, porque la única fortaleza inexpugnable es Jesucristo.

Este enemigo ataca con menos rigor a los que son suyos (ya los tiene), pero a sus enemigos, que son los de Cristo, a esos ataca con toda su virulencia, aun más fuerte cada día, cuanto más avanzamos en la relación con Jesús.  

Y para los que cada día se esfuerzan en la santificación diaria con sinceridad, y reconociendo la soberanía de Dios, a esos emularlos sanamente. Son los avanzados de los siete mil simbólicos, que no doblan la rodilla ante el falso dios de este mundo.

En cuanto a lo que se difunde continuamente por todos los medios de comunicación, sobre el matrimonio cristiano como una especie de esclavitud, ni me detengo a comentarlo. Los que hablan así, no conocen las dulzuras y grandezas de un matrimonio en el Señor.

jueves, 22 de diciembre de 2011

¿TOLERANCIA O CLAUDICACIÓN?




Los cristianos tenemos nuestra idea de la tolerancia. Lo repetimos, porque es trascendental para nuestras vidas cristianas. No debemos permitir ninguna unión que afecte en lo más mínimo al respeto a la verdad y la correcta relación con Dios.

Hay cristianos que se esfuerzan con gran tesón en guardarse de ocasiones de pecar; eso es, más que bueno, excelente, pero temerariamente se introducen en los ambientes paganos con evidente peligro. ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen? (Proverbios 6:28)

Cuando Noé creyó, el enemigo había fracasado otra vez, apenas su victoria sobre los propósitos de Dios parecía asegurada. Dios abrió nuevos cauces a su obra, propuesta desde la eternidad, que el enemigo nunca podría destruir.

De la devastación causada por el demonio, en el paroxismo del mal, tal como en el Calvario, se produce la más humillante derrota del inicuo, rencoroso y fracasado enemigo, y el triunfo inapelable e irresistible del Omnipotente.

Y se arrepintió Yahvé de haber hecho hombre en la tierra y le dolió en su corazón. (Génesis 6:6). Ningún remedio hubiera surtido efecto. Recomponer lo que estaba totalmente corrompido, no entraba en los propósitos de Dios, sino que, definitivamente se trataba de una nueva creación, que hiciese prevalecer su propósito frente a las estratagemas del diablo.

Este creía que había llevado a Dios, con sus malas artes, a una decisión obligada, única, y totalmente inmodificable. Se equivocó esta vez, como siempre, en sus enfrentamientos con el Señor. Dios es omnipotente y ninguna argucia podía torcer sus planes. Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero. (Isaías 46:10).

Tenía que producirse una destrucción completa de aquello que había corrompido la raza y la había desviado de los caminos señalados por Dios. No había nada que recomponer, sino empezar de nuevo con lo que por la voluntad de Dios y su poder había quedado limpio y digno. Todo había de ser destruido, para dar lugar a una nueva era.

Los hombres de renombre; los hombres poderosos que representaban la máxima seguridad para la humanidad  y el máximo temor, habían de ser raídos de la faz de la tierra como trasto inútil y sucio que estropea la belleza de una casa hermosa. Y sin vacilación limpiar la faz de la tierra y dejarla de nuevo preparada para renovar su inquebrantable obra.

Para el Dios Creador esto iba a realizarse de un modo que nadie podía imaginar; como ahora, los hombres se casaban y se daban en casamiento, comían y bebían y no observaban, ajenos como estaban de Dios, ninguna señal que les hiciese sospechar la calamidad que se cernía sobre ellos… hasta el día en que Noé entro en el arca y vino el diluvio y los destruyó a todos. (Lucas 17:27)

Como hoy, el comercio, el poder, el dinero fácil y sin medida, las diversiones inicuas, prevalecían y eran tenidas, como lo único que merecía el interés de la sociedad que ellos construíandiciendo: paz , paz; y no hay paz. (Jeremías 8:11) 

miércoles, 21 de diciembre de 2011




LA IGLESIA PERFECTA  ¡IGLESIA DEL HOMBRE!


Somos una Iglesia que tiene sus heterodoxos, que tiene sus hipócritas, que tiene sus detractores dentro y fuera de ella; una iglesia en definitiva que si se espera de ella que sea perfecta y llene todo el globo con su pureza y perfección, con su perfecta organización y a la vez simplicidad, espera al anticristo y no a Dios: Él sigue trabajando sobre nuestras flaquezas, y no descansando en nuestra fortaleza que es… ninguna.

Una iglesia donde no hubiese pecado; todos perfectos y orgullosos de serlo, como el diablo cuando era el querubín protector, y se paseaba por entre las piedras de fuego desde el principio de la Creación, y que nos muestra hasta donde puede llegar esa perfección y ese orgullo.

Como se dice del diablo en otro lugar: Así ha dicho Yahvé el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura… Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.

Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra… (Ezequiel 28, 11 y ss).

El diablo tendría que haber permanecido fiel. De eso no hay duda, pero en los designios de Dios hay un misterio, a veces imperceptible, que da razón de ser a todo lo existente. Dios quiere ser bueno, pero parece a veces que solo puede serlo con los malos, porque los buenos no le dejan serlo con ellos.

Nuestras caídas no pueden ser justificadas, pero es Dios quien está detrás de todo lo que ocurre,  aunque nosotros, como los discípulos de Emaús digamos: ¿Eres tú el único que no sabes….? Cuando lo tienen delante de sus ojos y lo pueden tocar, le tratan de ignorante y fuera de lugar. Hay un reproche, como casi en todo lo que hablamos con Jesús. Solo en su forma de partir el pan lo reconocemos. Y decimos como aquellos discípulos: ¿no ardían nuestros corazones…? (Lucas 24).

Dios no es Dios de cosas que podemos hacer nosotros, ni siquiera de las que no podemos hacer. Hasta cuando sabemos que él las hace, nos las atribuimos arrogantemente. El Señor es Dios de imposibles.

Es en tu hogar, donde la imposibilidad y la impotencia, llaman a Dios para que actúe. Deja tus angustias y deja de sentirte flaco, porque no puedes evitarlo y tampoco puedes controlar tu hogar con tus solas fuerzas. Deja de pensar en que eres flaco, y no sufras por ello. Eres flaco y necesitas a Dios; y allí en tu hogar, en el hogar de un hombre/mujer en flaqueza, actúa Dios. Da gracias porque tu debilidad llama a la fortaleza de Dios, organízate tranquilamente, y deja que Él actúe.

¡Ah! Y cuando las cosas te vayan mejor no caigas en la tentación de atribuirte el mérito. Eso no lo olvides. Y ahora con esperanza y paz anda tu camino, por que todo cuanto sucede está bajo el control del que todo lo puede, y todo lo moldea a su propósito. Tú eres parte de ese propósito y debes dejarlo actuar. Duerme mientras él trabaja. Verás como te empieza a ir mejor.

Añado que todo lo que pueda decir en este librito, no expresa exactamente mi opinión, y esta puede también ser contrariada por cualquiera, si sospecha que le compensa discutir conmigo estos temas. Esto es solo una exposición de ideas tomadas de la Escritura, y la experiencia de años. Y seguidamente, en otro escrito, vamos con eso de la heterodoxia.

lunes, 19 de diciembre de 2011

INOCENCIA O ESTUPIDEZ



El emblema del cristiano debe ser siempre de forma invariable: manténgase la verdad a todo trance y bajo cualquier condición”. Es cierto que podemos ser infieles en muchas ocasiones y pecar, pero la lealtad al mandamiento y a quien lo da, debe permanecer inalterada e inalterable. Y esperar firmes y confiados en su misericordia.

La promiscuidad con las gentes del mundo, es totalmente  contraria a la voluntad de Dios. Toda la parafernalia de razonadas sinrazones, no pueden mover un ápice la perennidad y solidez del mandamiento… la pluma mentirosa de los escribas no nos debe confundir. (Jeremías 8:8)

Existe ese peligro en comprometer la verdad (en los esfuerzos de algunos) en aras de la armonía y la unión, que son siempre deseables y buenas, pero es preciso estar vigilantes para no caer incautamente en estos compromisos peligrosos. Es difícil, y nadie ha dicho lo contrario a poco que haya experimentado estos problemas, pero no es imposible.

Dios nos lo advierte; y por esto mismo, sin pararnos a discutir sobre fe y obras con gentes tercas y polemistas, y teniendo un Pontífice eternamente eficaz, dejemos toda mezcolanza de pensamientos y obras, y acerquémonos pues, confiadamente, al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia abundante para el oportuno socorro. (Hebreos 4:14 y ss).

Hay muchos incrédulos que al observar que no queremos involucrarnos, ni en su modo de pensar, de actuar, ni de discurrir ante cualquier situación, nos tachan al instante de intolerantes o de fanáticos. La respuesta es obvia y clara. “Amigo; sabemos que tienen que existir sobre la tierra hombres como usted y como yo. Haga usted como quiera y déjeme a mí libertad para hacer lo que creo que debo, y de esa forma tanto usted como yo, practicaremos la auténtica tolerancia”.

“Usted sabe como yo pienso, y yo sé como piensa usted. Yo no trataré de hacerle violencia a su pensamiento; y usted permita (en su tolerancia) que tampoco tenga que hacérsela al mío, por agradarle y  acomodarme a usted.

Practiquemos juntos lo que es compartible, y en lo demás respetémonos mutuamente, como proclama la tan mal interpretada y practicada  tolerancia, que así como la concibe usted no es libertad, sino soportar al otro de mala gana”.

“Usted quédese si lo desea en su terreno, pero déjeme a mí permanecer en el mío, y no se agravie usted, si yo no quiero transitar por caminos que a usted le pueden parecer perfectos, pero que para mí como cristiano son abominación. Yo tampoco  trataré de hacerle vasallo mental de mis ideas”.

“Yo puedo estar equivocado, de acuerdo; usted también es posible que  pueda estar equivocado. Admítalo como hago yo. Pero dejemos las cosas como están, y convivamos en la seguridad de que en lo que yo pueda servirle, lo haré con gusto, siempre que ello no comprometa mis convicciones ni mi modo de vida”.

“Si quiere saber, pregunte, por favor. Lo que yo puedo comunicarle no es un secreto para esconder, sino un Evangelio que proclamar. Usted después haga lo que quiera”. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”. (Romanos 14:12).

SIN ARTIFICIO INNECESARIO

No se trata de adoptar poses ovejunas, porque eso no es auténtico cristianismo alegre y atractivo. Se trata de respeto y de consideración hacia los demás, y de firmeza cuando se trate de defender la fe como dice la Escritura:… santificad a Dios en vuestros corazones y estar prestos para presentar defensa con mansedumbre y reverencia a cualquiera que demande razón de la esperanza que hay en vosotros. (1ª Pedro: 3-15).

“En mis muchos años, (me decía un anciano cristiano), todavía no he conocido a un solo amigo incrédulo, que adopte el porte y la recta actitud cristiana en ningún caso. Ni siquiera para contentarme por los breves momentos que paso con ellos.

O te adaptas tú a sus maneras y costumbres o tienes que marcharte”. Es algo que está comprobadísimo, así como el hecho de que demasiadas veces caemos en ese estúpido error de adaptarnos a sus costumbres para no desairarlos.

Todas las argumentaciones paganas están en oposición frontal con la palabra de Dios, y carecen del más insignificante valor espiritual, siendo mentiras adornadas de erudición muy nociva. Es lastimoso que tengamos que recurrir a la experiencia, que lamentablemente y con grandes sufrimientos lo demuestra por los desastres continuos.

¿Para qué fracasar, cuando la palabra de la Escritura es como se dice en otro lugar. Dios es luz, y no hay tinieblas en Él (1ª Juan 1:5). Si hay abundante luz ¿qué ventaja obtendremos en andar en tinieblas?

Lo apropiado en el cristiano, no es deliberar y enjuiciar temerariamente el mandamiento, sino obedecerlo. Y esto en el pleno conocimiento de que está dispuesto por Dios, para nuestra conducción por el camino que lleva a la comunión con Él.

Y esto no para fastidiarnos como parecen creer algunos que realmente no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo, tal como dice San Pablo (1ª Corintios 15:34), aunque profesen ser cristianos.

¿Que idea tienen de Dios? ¿Cómo es posible que lo conciban tan pequeño y mezquino, tratando de rebajarlo a la medida de sus propias mezquindades?

De modo, que si tú conservas la continua amistad y convivencia con los paganos, o falsos cristianos que viven como quieren, perezosos y desentendidos de Dios, ya has  claudicado ante el espíritu del mundo

Tú solo te sitúas a ti mismo fuera del proyecto de Dios para los salvos. Estás fuera. Simplemente fuera… a los tibios los vomitaré de mi boca. (Apocalipsis 3:16).

La experiencia nos muestra a su tiempo el inmenso valor  del mandamiento, pero mientras tanto hemos andado por el camino de la rebeldía y el sufrimiento, hasta que éste nos abre los ojos que hemos insistido en mantener cerrados a la  iluminación.

Ahora ante el fracaso es cuando acudimos a La Palabra tal como dice el apóstol Pablo: Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; (Filipenses 3:18)

Antes hemos recorrido la dura senda del desengaño. Falta de luz; falta de fe en suma. Es anteponer los compromisos mundanos a la verdad de Diosno sois del mundo. Si fueseis del mundo el mundo os amaría… pero por cuanto no sois del mundo sino que yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. (Juan 15:19) Si el mundo nos aplaude y nos ama, es signo de mala cosa.

sábado, 10 de diciembre de 2011

EL ARMA DEL ENEMIGO.

 


¿Donde está el sabio? ¿Donde está el escriba? ¿Donde está el polemista de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
(1ª Corintios. 1:20-21).  

El primer esfuerzo del enemigo se dirigía certeramente hacia la destrucción total de la semilla pura y santa de Dios, pero fracasó en este intento, ya que Dios restableció la semilla de Abel en la de Set. ¿Que opción eligió ejecutar el diablo para llevar a cabo su maligno empeño? Ya que Dios no le permitía en su supremo poder eliminar la semilla santa, Satanás trató de corromperla por medio de la mezcla con la inicua.

Así como con Adán se valió de la mujer como agente indirecto, en este otro intento se vale de la mezcla de las hijas de los hombres con los hijos de Dios, para que esa mezcla llevara ya el estigma de la corrupción y la impureza. La atracción entre sexos (monumento al Supremo Hacedor), hace mucho daño cuando deviene desordenada.

Dios santo, pues, tendría que destruir todo aquello tan inmundo, o Satanás lograría entonces llevar a cabo sus siniestros designios. Pero el fracaso acompaña a Satanás en toda su triste ejecutoria de intentos por contrariar los designios de Dios.

El fracaso, es el destino eterno de Satanás. Es imposible que pueda obstaculizar a Dios. Ganará ilusoriamente muchas batallas, pero la guerra ya la perdió; aun sus aparentes triunfos serán desvanecidos y utilizados por Dios para su espléndida gloria.

¿Por qué hemos de darle al enemigo, ocasión de salirse con la suya en nuestras personas? No le ofrezcamos ocasión de que nos muestre sus brillos mundanos, y vivamos una vida sobria y despegada de las artimañas de este malvado enemigo de la obra de Dios.

A Dios no podrá desviarlo de su designio, pero nosotros nos ponemos en grave peligro por causa de mirar al mundo, (reino del diablo), y hacer caso omiso de las enseñanzas y dirección de la Palabra de Dios. ¡Que falta de inteligencia! ¡Que carencia de razón! 

Ninguna unión, por altruista y conveniente que nos parezca, debe ser permitida por el cristiano ya que de una u otra forma compromete el respeto a la verdad. Si es matrimonio nos podemos preguntar: ¿como serán criados nuestros hijos, y qué se les enseñará y ejemplarizará para su vida futura? ¿Qué clase de convivencia les preparamos, apartados de la voluntad de Dios? ¿Qué ambiente vivirán?

Si es negocio ¿como podemos andar juntos en proyectos industriales o comerciales etc., si en el orden moral lo que es malo para ti, es óptimo y espléndida ocasión de enriquecimiento para tu socio incrédulo? Si se trata de amistades y compañerismo: ¿que lugares frecuentaréis, que lenguaje y aspecto usaréis, y como concertaréis la forma de comportamiento y pensamiento cristiano con el del mundo?

Estas reflexiones deberían bastar para convencer a cualquiera que no esté fuera del control de la Escritura, de que de ningún modo hemos de hacer causa común con los incrédulos. Y lo repetiremos continuamente, porque sería ingenua torpeza pasarlo a la ligera. Es duro merecer las palabras del profeta: … me dejaron a mí, fuente de agua viva y cavaron para sí cisternas; cisternas rotas que no retienen agua. (Jeremías. 2: 13).