domingo, 8 de enero de 2012

HACER Y NO DISPUTAR

 



El temor a lo que piensen de nosotros las gentes del mundo, hace que nos relacionemos con los incrédulos en su propio terreno -el de la indiferencia y la incredulidad- por miedo a perder honores vanos que no provienen de Dios, o por las burlas que podamos sufrir, y por lo tanto son contrarios a lo que Dios quiere para nosotros.

Si estando recogidos y vigilantes tenemos tanto peligro de caer ¿que será si continuamente andamos enredados en las intrigas y murmuraciones de las gentes, ya sean amigos o adversarios? A veces “quien calla otorga” y si pasamos por las pequeñas cosas, estamos -por así decirlo- conviniendo para las grandes con el enemigo escondido detrás de las personas que actúan de forma diferente a como ha de hacerlo un creyente.

Hemos de ser amigables y asequibles para todas las personas, aunque cuando se ponen en peligro las convicciones cristianas, hay que retirarse con prudencia y cortesía, con firmeza humilde, de las situaciones que a los indiferentes les parecen estupendas y pueden ser causa de caer. 

Es indiferente que sea la propia incredulidad la que nos lleve a esa mala relación, como que esa mala relación, sea la que cada vez nos dificulte más nuestra práctica piadosa, y dependiente solo del Dios vivo. Él es, el que nos guía fructuosamente a lo largo de nuestra vida, como se dice por boca de los profetas:

 Yo soy el Señor Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir. ¡Oh si hubieses atendido a  mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar. (Isaías capítulo 48). Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. (Jeremías 33:3).

¡Que  abundancia de promesas y seguridades nos revela Dios en su palabra, y que mal las interpretamos y recibimos! ¡Que  caudal tan inmenso de ternura hay en nuestro Dios que nos guarda y nos ama tanto! Que nos ha señalado el camino seguro para transitar fuera de la condenación, merecida por todo ser humano, desde el pecado de desobediencia de Adán.

En la mayoría de las ocasiones, estas dulces y ciertas promesas son para muchos, mera literatura, que no tiene en realidad poder ni respaldo de Dios. Pero ni la indiferencia, que es incredulidad encubierta, ni el temor a los hombres, es capaz de impedir que haya muchas almas creyentes que beben literalmente con gran consuelo personal y poder espiritual, palabras como las que el Señor nos dirige por medio de los profetas y todos los hombres de Dios.

El mismo Cristo, en sus amorosas certezas a los suyos, no duda en aclarar -a la perfección- y sin ningún asomo de falsa interpretación, cual es el destino eterno de los creyentes. Y sabéis a donde voy, y sabéis el camino. El desconcertado Tomás, todavía apasionado por el poder de este mundo le replica: Señor, no sabemos dónde vas; ¿como, pues, podemos saber el camino? (Juan 14:5).

¿Es esa también nuestra pregunta hoy? Podría ser, pero ya tenemos la respuesta: ¿Tanto tiempo  hace que estoy con vosotros y no me has conocido?... El que me ha visto a mí ha visto al Padre. (Juan 14:9). Si me amáis guardad mis mandamientos... Pero vosotros le conocéis, (al Espíritu) porque mora en vosotros, y estará con vosotros. (Juan 14).

¿Que podemos añadir? el que lee, entienda. (Mateo 24:15)… ¡tanto tiempo!…) Es una triste realidad que no hay peor sordo que el que no quiere oír, y que los argumentos no valen nada para el que no quiere argumentar, sino discutir o disputar.

sábado, 7 de enero de 2012

CLAMOR Y LLANTO DE JEREMÍAS


 


Porque dos males ha hecho mi pueblo:
me dejaron a mí, fuente de agua viva,
y cavaron para sí cisternas,
cisternas rotas que no retienen agua.

asna montés acostumbrada al desierto,
 que en su ardor olfatea el viento.
De su lujuria, ¿quién la detendrá?
Todos los que la buscaren no se fatigarán,
porque en el tiempo de su celo la hallarán.

Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed.
Mas dijiste: No hay remedio en ninguna manera,
porque a extraños he amado, y tras ellos he de ir. (Jeremías 2)

          ¿No nos habla  esto  de muchas de nuestras experiencias actuales? La consigna del pecador perdido es: ¡no reproches el pecado! por que acobardas a las gentes y las asustas con la verdad. Primero pecan, y posteriormente acusan a otro de las consecuencias sobrevenidas por esa causa. La incredulidad y la pertinacia, enemigas de la dependencia de Dios.

Porque, (y aunque algo desviado viene al caso) tan mala es la mirada despreciativa del cristiano de una denominación hacia el creyente de otra, como la fobia y la conducta incivil, contraria a los principios cristianos de estos, solo por llevar la contraria a todo lo del otro. Sabemos que hay diferencias, pero tenemos o debemos tener todos, un solo objetivo; Cristo Jesús. Y la verdad.

“El mundo es todo lo demás; un reino del azar y del error, los cuales lo dominan y gobiernan a su antojo, sin piedad ninguna, ayudados por la locura y la malicia, que no dejan de blandir su látigo”. (Arthur Schopenhauer)

Nosotros no somos Jeremías ni de lejos, aunque no podemos dejar de observar lo que nos dice el apóstol Pablo sobre esto: que andéis como es digno de vuestra vocación, con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia unos a otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y padre de todos el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. (Efesios 41 y ss).

Es así que nosotros ante estas afirmaciones tan simplemente establecidas, no podemos explicarnos el espectáculo que da el cristianismo con sus pugnas y sus odios -no disimulados- entre las distintas confesiones. Nada edificante, y que a mi parecer no agrada a Dios. Baste contemplar la rebelión de los Lefevrianos (¿católicos?), y que forma tienen de dirigirse a los que de momento son sus superiores.

Por otra parte, no vemos que objeto tiene que cada denominación, tenga su propia doctrina y descalifique, cuando no arremete de palabra y a veces de obra, a otras denominaciones que no piensan exactamente como ellas.

Sé que hay desviaciones monumentales, pero la actitud de los que se tienen por buenos y rectos no es la que sería deseable en un cristiano. Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. (1 Juan 5:1)

¿Hermanos separados, o enemigos irreconciliables? Mientras el mundo mira con estupor y desencanto esa separación tan venal, y absolutamente impropia de cristianos que según su doctrina, (la de todos) blanden la palabra amor con insistencia.

Y mientras persisten estas enemistades que Cristo clavó para siempre y de forma rotunda en la cruz del Calvario. Eso es un hecho; lo que está pasando entre nosotros es otro hecho desgraciadamente distinto… y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. (Efesios 2:16) ¿No nos dicen nada estas palabras?

No es bueno que se tengan que aplicar a nosotros las palabras de Jesús cuando estaba siendo crucificado: padre perdónalos por que no saben lo que hacen. Por lo que se ve y se oye, algunos creen que Jesús dijo en la cruz otras palabras tales como: -“Padre perdóname, porque no sé lo que hago y lo que digo”-. ¡Pongámonos delante de Dios! Y en conciencia califiquemos esas situaciones con el criterio de Dios, y no con criterios humanos, y sumergidos hasta las cejas en la mente carnal. Y veamos que resulta.

miércoles, 4 de enero de 2012



¿EL PACTO MATRIMONIAL ES DE TRES ?

Pensemos muy bien la empresa que acometemos cuando decidimos casarnos, y no cambiemos por que las dificultades a lo largo de este, sea difícil de llevar o nuestra opción no nos parece haber sido la idónea.

Aunque estos no sean para muchos, unos razonamientos inamovibles y exactos, tal vez para algunos ni siquiera probables, algo nos aproximan al clima que reina sobre este asunto. Por eso los menciono.

La potencia genésica del varón se empleaba en la mayor extensión a fin de dar a Dios abundante descendencia, siempre buscando su servicio... porque buscaba una descendencia para Dios... (Malaquías 2,15).

En la Escritura, se hace hincapié en la idea de que la actividad sexual tenía por objeto la gratificación personal, y el refuerzo que los hijos hacen a la familia: He aquí, herencia de Yahvé son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado. (Salmo 127).

En aquellos tiempos, con la Tierra despoblada, y por causa de las enfermedades y por las continuas guerras entre sí, el crecimiento ilimitado de las familias era el seguro de la continuidad de ellos y de todas las razas.

Hoy con superpoblación por causa de la medicina avanzada y los bienes y bienestar generalizados, ya estorban los hijos y en China por ejemplo, ya sancionan a los que engendran más de un hijo.

Actualmente la superpoblación es tal, que ya no se quiere criar hijos pues son una molestia, e impiden disfrutar de unas libertades y un lujo que ya parece que es lugar común en todas las “familias” del llamado Occidente cristiano. Una encerrona que la Naturaleza ha tendido a los hombres que dejan a Dios y van tras sus comodidades y aventuras vitales.

Los hijos ayudaban en los hogares, y amparaban a los padres en su vejez. El llamado modernamente “el proletariado”. Para eso había expresamente un mandamiento de Dios que era con promesa.

Honra a tu padre y a tu madre, como Yahvé tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Yahvé tu Dios te da. (Deuteronomio 23,14).

Los cristianos, como hijos de la resurrección, y por tanto con la misma exigencia que se le hacía al sacerdote antiguo de consagrarse a su Dios, prefieren para la paz, para el ejemplo y testimonio del amor de Dios, tener una sola esposa.

Es lo acertado y concordante con el amor cristiano, y la práctica adecuada de la fe, en obediencia a Cristo. No hay regla escrita sobre este asunto o por lo menos concluyente. Pero el consejo de Dios permanece

El matrimonio tenía significado y obra de ofrenda a Dios en un pacto o alianza con Dios y los contrayentes, y hacer posible el llenar la tierra con el testimonio de Dios en los hijos de Israel, como se dice en la Escritura: Siendo ella tu compañera y la mujer de tu pacto. (Malaquías 2,14).

martes, 3 de enero de 2012

NUESTRA AMIGA, LA SOLEDAD


La soledad es la mejor compañera del verdadero hombre de Dios. Él dice: la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón. (Oséas 2:14). Para tener comunión con el Señor no hacen falta testigos. Solo cuando los creyentes están unánimes, es decir en uno que es el cuerpo de Cristo se goza el Señor en tener comunión con ellos.

La participación de la conversación con Dios es solamente para el que alejado del bullicio de la multitud, se pone ante el Señor, despojado de toda atención hacia cualquier otra cosa.

Ni familiares, ni amigos, ni grandezas, ni apariencias, ni afanes externos, pueden ser compatibles con la unión para con Dios. El recogimiento necesario (que estamos llamando soledad) no se obtiene en el ruido mundano.

Solamente en el alejamiento de todo lo que sea obstáculo para esa comunión es como se está en la onda de Dios. No es preconizar una separación ascética, o hacerse místico anacoreta, porque el mundo nos necesita con angustia, sino con discreción, dar al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios. (Lucas 20:25).

Llevó Dios a Abraham a tierra extraña para conversar y caminar con él. A Moisés ordenó subir solo al Sinaí, y amenazó con grave castigo a cualquiera que se acercara al monte, mientras daba a Moisés la ley para el pueblo. Únicamente cuando el Señor encuentra solo nuestro corazón, es cuando viene a morar en él plenamente.

Es una terrible, aunque sublime experiencia: Así pues, teniendo nosotros un reino inconmovible tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos al Señor agradándole con temor y reverencia, por que nuestro Dios es fuego consumidor. (Hebreos 12:28-29). 

No podemos medir la angustia y la decepción de Jeremías, y su estado de ánimo, cuando dijo a Baruc su amanuense: A mí me ha sido prohibido entrar en la casa de Dios. (Jeremías 36:5) Hasta ese extremo puede  dañar  la ceguera de los hombres, que en su orgullo y prejuicio llegan a rechazar los oráculos de Dios, por que no cuadran con sus insensatas acciones y con sus pensamientos impíos.

¡Un enviado de Dios echado del templo y tratado de forma ignominiosa! ¿Es posible mayor despropósito, y mayor necia injusticia?  Pues así lo atestigua La Escritura. ¿No sucedió ese tipo de suceso al mismo Jesús? ¿No era aquella (eL Templo) la casa de su Padre? Esa es la gran injusticia del mundo.

El miedo paralizaba la acción del rey Sedecías, al intentar salvar a Jeremías de las manos de los que buscaban su vida injustamente, como este rey sabía bien, y que decían: Muera este hombre; porque de esta manera hace desmayar las manos de los guerreros que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablándoles tales palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal. (Jeremías 38:4).

Así le condenaban, por el único pecado que ellos le atribuían. Que debilitaba las manos de los hombres de guerra, y la moral del pueblo para la resistencia, un oráculo de Dios para salvarles, sustituido por sus armas y sus murallas. Una guerra innecesariamente devenida, que no se hubiese producido si se hubieran seguido los caminos de Dios, y no la rebelión humana que la trajo inevitablemente.

¡Que torpeza más atroz, y que contrasentido más terrible! Hoy como ayer. El único que buscaba la verdadera salvación de aquella depravada ciudad, fue acusado de traición, y de traer todos los males de los que pretendía y ansiaba salvarles mediante la conversión, y la confianza en el poder de Dios.

lunes, 2 de enero de 2012

NUESTRA MARCHA... separados de las cosas del mundo




Esto manda y enseña…
 sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza...
                                                       ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza…
Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina:
persiste en ello, pues haciendo esto
 te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
(1ª Timoteo 4:11 y ss).
   
    Hoy como ayer, nosotros tenemos una firme promesa, y una quietud posibilitada por el que tiene poder para hacerlo. Seguir por la senda que nos muestra, es la parte de esfuerzo que nos corresponde a nosotros. No demos oídos a lo que las gentes paganas y los apóstatas nos puedan decir o insinuar ladinamente, buscando obstaculizar nuestro gozoso camino a nuestra anhelada patria celestial.

Cuando hablamos del mundo, es razonable pensar que los creyentes instruidos, conocen perfectamente que queremos decir con esta palabra representativa tanto del Cosmos (el universo creado, o κοσμος en la palabra griega)  como de la humanidad apartada de Dios, que dice y perpetra lo que para Dios es perversión y desobediencia.

El vocablo griego “cosmos”, contiene este significado aquí, y es a él al que nos referimos cuando hablamos de mundo, mundano, mundanalidad, etc. La Iglesia de Dios como pueblo redimido, es la congregación de los redimidos, en cualquier lugar donde se halle. (1ª Corintios 1:2).

Es pues, mundo, κοσμος”, la palabra que utilizan todos los textos, para definir al conjunto de las gentes extraviadas, que permanecen en su rebeldía y despego de Dios con su entendimiento cauterizado.

Todo se ha escrito en la Biblia para nuestro provecho; para nuestra admonición, y para que sacando nuestras conclusiones, hagamos en nosotros práctica y operante la palabra de Dios. Honrémosla con la fe más pura, en la seguridad de que no seremos defraudados jamás por las firmes promesas de Dios. Estas son más estables, que todas las evidencias que se nos puedan presentar por medio de los señuelos del mundo.

Sea como sea, definitivamente, es -La Palabra  de Dios- la que triunfa en todo tiempo y ocasión. La palabra de Dios es viva y eficaz. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2ª Timoteo 3:16,17)

La única Escritura que tenían a mano Pablo y Timoteo, era el Antiguo Testamento, (Tanaj o Torá) y a ella se refiere el apóstol cuando habla de “Ley”. Tengamos presente, que las cartas apostólicas de San Pablo, fueron escritas antes que lo que hoy conocemos por “los Evangelios”.

Este poder de la palabra de Dios lo experimentaron todos los hombres de Dios, y es de idéntica veracidad y eficacia para nosotros. No mezcolanza, no compañerismo con los incrédulos en sus hechos y designios; respeto y ayuda para todos y apartamiento claro.

Podemos esperar con total seguridad, en el consuelo y la compañía de Cristo. Esto nos debe bastar, y nos basta. Respeto y obediencia a las autoridades superiores, y trabajar por la paz y el bienestar de todos. Y seguir firmes en nuestro Camino.

domingo, 1 de enero de 2012

EL ARCA Y SU CONNOTACIONES

Fatigosa es la compañía de muchos conversadores, y de los conciliábulos plenos de frivolidad de los que debemos huir como de la peste. Cuando el hombre está solo goza de la compañía de Dios y la percibe tan cercana, que cualquier cosa que la estorbe o distraiga le resulta enojosa y detestable. Quien interprete que eso es alejarse de entre los hombres, es que no ha conocido aun la presencia de Dios ni su amor.
¿De que sirve tener todo el conocimiento de las cosas que suceden entre las gentes? Después cuando quieras tener comunión con Dios, no puedes expulsar de tu mente esos pensamientos y excitaciones de tu corazón y de tu emotividad. Mejor es que te salves solo, y no que te pierdas rodeado de todas las multitudes que ahora te regodeas en tratar.

Mientras construía el arca, Noé fue siempre objeto de burlas y de desprecio por parte de todos; la construcción de un arca sin verse una nube y en donde la construía, era cosa de; desquiciados aun así salió adelante con su fe en Dios, sabiendo que al fin Él cumpliría su sentencia. A nosotros se nos requiere hacer otro tanto.

Seamos constructores de nuestra arca espiritual, que nos libre del castigo divino que caerá sobre todo morador de la tierra. Jesús dijo en precaria ocasión a los suyos que estaban asustados: no temáis; soy yo. (Juan 6:15-21). Si estamos en Cristo ¿Qué tememos? Estamos libres de reprensión.

Desde Alejandro a Napoleón, ha habido siempre grandes conquistadores que han forjado imperios con la fuerza de las armas. Hoy está tan muertos como los que ellos hicieron morir, para obtener aquello que codiciaban con tanta pujanza. Todo pasó y todo pasará. ¿De que sirvieron su conquistas, sus batallas, sus grandezas, si murieron relativamente jóvenes, y de ellos nada quedó sino unos restos inútiles y más batallas aun.

Cuando hablamos de Vida eterna  y de Gloria junto a Cristo hay muchos que se echan a reír cuando les hablamos de estos trascendentales temas. Algunos hasta intentan disuadirnos, y dirigirnos por otros derroteros con la mejor buena intención. Yo siempre les digo que lo que digo es lo que creo y entiendo que es buena labor la de informar a otros del bien que yo he recibido.

Los resultados ya no me conciernen, sino en lo que respecta a explicarme con la mayor  claridad e respeto posible, pero sin dejar de decir lo que mi criterio sucede a, los que desprecian las informaciones que ofrezco, sin cobrar y sin pedir a nadie nada; ni siquiera que me lea. Bastante premio tengo haciendo lo que hago.

Dios no me pide que haga milagritos, ni Él los va a hacer a través de mí, si no quiere. Él tiene su propósito para todo su Universo, y lo mejor que puede uno hacer es como con un buen padre; obedecerle para nuestro bien, y esperar tranquilos el premio a nuestra mínima aportación a la salvación de los hombres, confiando totalmente de su misericordia y su amor.